Ione Villanueva: una vida dedicada a la custodia de la ermita de Muskilda

26/03/2024

Ione Villanueva: una vida dedicada a la custodia de la ermita de Muskilda

El pasado mes de enero Ione Villanueva, serora de la ermita de Muskilda, se jubiló. Aunque la decisión fue tomada en 2023, no fue fácil para ella, ya que implicaba un cambio no solo personal, sino también para su familia. Ione menciona que Muskilda ha sido su hogar y que ahora deberá pasar por un proceso de duelo “creo que lo voy a extrañar en mi día a día, sobre todo este primer año”. Sin embargo, se muestra optimista ante la perspectiva de adaptarse a su nueva vida y dedicarse a lo que le gusta.
El trabajo de Ione ha evolucionado con el tiempo. La construcción de la carretera en los años 70 fue un punto de inflexión “Muskilda cambio radicalmente ya que permitió que más gente pudiera visitar el lugar”. Antes de la construcción de la carretera, Ione y su familia vivían allí de forma continua hasta que su padre construyó la casa familiar Gallant en Otsagabia. Desde allí bajábamos a la escuela y “en lo más duro del invierno nos quedabamos en casa de la abuelita”.
La familia de Ione comenzó en el cuidado de Muskilda en 1930 con una tía de su padre, Victoria Villanueva. Cuando su aita quedó huérfano a una edad temprana, Victoria se lo llevó a Muskilda, donde creció con el capellán Don Angel Goikoa “con aquel hombre aprendió mucho”. Tras la muerte de Victoria, su padre se quedó solo allá. Después se casó con Regina Toni y juntos tuvieron tres hijos: Txus, Patxi y Ione.
Ione trabaja en Muskilda desde los 15 años y considera que el mayor logro de su trabajo es la confianza que la gente ha depositado en ella. Durante todos estos años, ha conocido a mucha gente que le ha enseñado mucho. Su curiosidad personal la llevó a buscar en los archivos y hoy puede que sea la persona que más sabe de Muskilda, aunque se va con la sensación de que aún le queda mucho por aprender “una simple pregunta me hizo mirar los archivos”. Hizo el servicio social de la Mujer en el Ayuntamiento de Otsagabia “los hombres hacían la mili y las mujeres hacían el servicio social a partir de los 17 años, lo hice con Carlos Gúrpide ordenando el archivo y ahí me picó mucho la curiosidad”.
Ha habido momentos difíciles pero el momento más duro de su trabajo “sobre todo por lo que está durando” fue cuando la Iglesia inmatriculó la ermita y sus alrededores. Este hecho, que califica como demoledor, le genera un conflicto de sentimientos “pienso en toda la gente que ha estado cuidando aquello a lo largo de siglos porque era nuestro y ahora que no lo sea...y esto aún no se acaba” También la muerte de su padre supuso un gran cambio en su trabajo.
Lo más gratificante para Ione ha sido la cantidad de gente que ha conocido y lo mucho que ha aprendido. Ahora que ha dejado su trabajo, ha recibido mucho agradecimiento, que se ha extendido a su familia. Una placa en la puerta de la casa de la serora puesta por el Patronato y cofrades de Muskilda lo testimonia. “Me quedo con lo que me ha llenado, he recibido muchas llamadas y mensajes de despedida. Mientras estás ahí se exige pero cuando te vas ves que la gente te lo agradece”.
Aunque no está segura de si le hubiera gustado que alguien de su familia continuara con su trabajo, afirma que si hubieran seguido, ella no lo habría dejado del todo. Sus padres le enseñaron a cuidar Muskilda como si fuera suya, “para mí ha sido mucho más que un trabajo, y es complicado trasmitirlo. Nosotros siempre hemos sabido donde hemos estado y qué es aquello. Yo siempre he entendido la conexión y el arraigo que hay entre Muskilda y la gente: Muskilda es un lugar especial lleno de sentimientos”.
Sobre si hubiera hecho algo de manera distinta, en su trabajo Ione dice que lo que hubiera podido cambiar no depende de ella. Afirma que si ha tenido algún roce con la gente, solo ha sido por defender Muskilda “he intentado siempre hacer las cosas lo mejor posible.
A partir de ahora, Isabel Osta será su sustituta en el cargo de serora. Aunque Ione no es de dar consejos, muestra su total apoyo a Isabel y le desea que disfrute de su estancia allí. “He dejado todo lo que hay que hacer por escrito y estaré disponible si me necesita”.
Ya tiene planes para los próximos meses. Lo primero que pide es salud. Tiene tres nietos y quiere disfrutar de ellos, pero también quiere seguir investigando y si se siente capaz, escribirá sobre Muskilda.
Cuando se le pregunta cómo quiere que se le recuerde, nos dice que como Ione, la de Muskilda, “lo mismo que dije en mi despedida, cada uno me va a recordar de forma diferente”.

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