02/09/2026
Isaba, 2 de septiembre de 2026 - Isaba volverá a convertirse este sábado 5 de septiembre en uno de los grandes escenarios del cicloturismo pirenaico. Un total de 1.200 ciclistas afrontarán la 31ª edición de la Larra Larrau, que ha agotado todos los dorsales disponibles para sus tres recorridos de 60, 100 y 146 kilómetros.
La cifra garantiza una de las jornadas con mayor movimiento del año en el Valle de Roncal, con participantes que llegarán de diferentes puntos de España y del sur de Francia y un programa que comenzará ya el viernes y se prolongará durante todo el sábado.
A falta de pocos días para la marcha, las previsiones meteorológicas apuntan además a unas condiciones favorables, un elemento siempre importante en una prueba que transcurre por carreteras de alta montaña y en la que el paisaje y los grandes puertos pirenaicos forman parte inseparable de la experiencia.
La actividad deportiva comenzará el sábado a las 9.00 horas, cuando se dé la salida al recorrido de 146 kilómetros. A las 9.30 horas partirá el grupo de 100 kilómetros y, a las 10.00 horas, lo harán los participantes de la distancia de 60 kilómetros.
Tres recorridos para 1.200 formas de afrontar el reto
El recorrido de 100 kilómetros incluye las ascensiones a Belagua, Laza y Larrau, mientras que el de 146 kilómetros, el más exigente, suma también el paso por Issarbe. La distancia de 60 kilómetros, incorporada en 2025 con motivo del 30.º aniversario, se mantiene tras la buena acogida de su primera edición.
La Larra Larrau no es una carrera y no establece clasificación general ni podios. Cada participante decide el ritmo al que afrontar la jornada, aunque quienes quieran medirse de forma individual podrán consultar sus tiempos en las subidas de la Piedra de San Martín y Larrau.
Una cita que trasciende la bicicleta
El programa de actividades comenzará el viernes 4 de septiembre con la feria ciclista en el frontón, de 17.30 a 20.00 horas, y la recogida de dorsales, de 18.00 a 21.00 horas. La jornada concluirá con una observación de estrellas organizada por Erronkarizartzu, con inscripción previa y plazas limitadas.
El sábado, la actividad comenzará a las 7.00 horas con café en el frontón y continuará durante todo el día con la feria ciclista, que permanecerá abierta de 11.30 a 19.00 horas. A las 14.00 horas se darán a conocer a las personas premiadas tras un sorteo de productos de: Airbike, Biorracer, Brave Sportwear, Bru health center, Cervecería la Quinta, Ekoi, Infisport, Intersport, Irbis, Kvsport, Larra Belagua, Mermeladas Txarpa, Mitto, Sendaviva y X-Sauce entre todos los dorsales. Las personas inscritas también cuentan con acceso a la piscina de Isaba. Además, se ha programado una cata de cervezas Txapel, elaboradas en Isaba a las 20.00 horas, con inscripción previa.
Un dispositivo preparado para una jornada de alta montaña
La organización desplegará un amplio operativo para dar cobertura durante los tres recorridos. La marcha dispondrá de asistencia sanitaria, vehículos de apoyo, asistencia mecánica, avituallamientos y coche escoba. También volverá a estar operativo el Larra Bus. Además, se cuenta con consigna en el frontón, zona de bar, comida posterior a la marcha con posibilidad de inscribir a acompañantes y servicio fotográfico.
La Larra Larrau está organizada por NICDO, a través de Larra-Belagua, en colaboración con el Ayuntamiento de Isaba y su propósito es que durante dos días, ciclistas, acompañantes y habitantes del valle compartan un programa que busca que la experiencia no termine al cruzar la línea de llegada. Todo ello con el apoyo de Unsain, que repite como patrocinador principal, junto a Biorracer, Balat, Queso Roncal, Infisport, Intersport y Snö Hotels. También colaboran Casa Aranaz, Coca-Cola, Lacturale, Panadero de Eugui, Plis-Plas, X-Sauce, Sendaviva y Ambar.
02/09/2026
El próximo 30 de septiembre, el Tribunal Supremo abordará en pleno la decisión sobre la propiedad de la ermita de Santa María de Muskilda, un asunto que lleva años generando preocupación en Otsagabia y entre las personas cofrades que sostienen la vida cultural y religiosa de este espacio emblemático del valle de Salazar. La resolución llega después de dos fallos judiciales contradictorios: el Juzgado de Aoiz reconoció la propiedad municipal, mientras que la Audiencia Provincial de Pamplona falló a favor de la Diócesis de Pamplona.
Cabe recordar que el primer juicio se celebró en Aoiz el 10 de septiembre de 2014, en una vista que duró seis horas y en la que el Ayuntamiento y el Patronato aportaron abundante documentación histórica. El técnico del Archivo General de Navarra, Peio Monteano, declaró que en el Libro de Fuegos de 1427 “el concejo especifica que es propietario de una ermita”, y que en el juicio de residencia de 1841, donde se listan bienes eclesiásticos, “Muskilda debería aparecer como tal si fuera de su propiedad y no aparece”.
El antiguo secretario municipal Carlos Hernández reforzó esta idea explicando que las ollarceguías son bienes comunales cedidos tradicionalmente al capellán, ermitaño y serora, y que la villa ha costeado históricamente todos los gastos del templo: “se pagan los gastos de gasoil, electricidad, la limpieza, e incluso se compran las formas para consagrar”. También recordó que Muskilda no aparece en los listados de la desamortización de Mendizábal (1837), lo que, según su testimonio, indica que “pertenecía al pueblo”.
La entonces encargada del cuidado de la ermita, Ione Villanueva, aportó detalles significativos sobre la gestión cotidiana: “las llaves de Muskilda siempre están en manos del Patronato” y cada obra realizada se ha dejado grabada en las piedras, como el cerramiento de 1666 “que lo hizo el pueblo” .
El historiador Roldán Jimeno, perito en la vista, afirmó que la villa de Otsagabia es propietaria de Muskilda desde su edificación en el siglo XII y que, si fuera de la Iglesia, debería figurar en los inventarios eclesiásticos de 1580 y 1837, donde no aparece. También señaló que las visitas episcopales del siglo XVII se centraban únicamente en cuestiones de culto y decoro, en cumplimiento de la sentencia de 1648 que reconocía la posición del pueblo.
La jueza de Aoiz falló finalmente a favor del Ayuntamiento y del Patronato, declarando que “la ermita de la Virgen de Muskilda es de Otsagabia” y anulando la inmatriculación realizada por la Diócesis en 1999.
Juicio en Pamplona
Sin embargo, la Audiencia Provincial de Pamplona resolvió en sentido contrario en el juicio celebrado el 4 de marzo de 2020. En esta vista solo participaron los historiadores Javier Fortún (por la Diócesis) y Roldán Jimeno (por el Ayuntamiento y el Patronato). La Audiencia consideró que el Ayuntamiento “no ha conseguido acreditar un título de propiedad sobre la ermita” y que el derecho de patronato “es siempre una concesión eclesiástica”, según el perito Fortún. También valoró que Muskilda no aparezca en el inventario municipal de 1831.
La abogada del Patronato, Ana Clara Villanueva, defendió que la ermita se construyó en el siglo XII y que la villa era propietaria antes de que existiera el derecho de patronato. Calificó la presunción de propiedad por parte de la Iglesia como “endeble” y recordó que “todo el monte de Muskilda está inscrito a nombre de Otsagabia” y que la villa tributa por la ermita. Añadió que los trabajos se han realizado históricamente mediante auzolan y que “la Iglesia nunca ha dado dinero alguno” para su mantenimiento .
Por su parte, el abogado de la Iglesia, Juan Mari Zuza, argumentó que el derecho canónico define el patronato como una figura de administración y no de propiedad, y que “ermitas, santuarios o templos edificados con el dinero de los creyentes son bienes eclesiásticos”. También señaló que el muro que separa la ermita es una delimitación física de la propiedad y que en el inventario de 1931 figuran otros bienes fuera del casco urbano, pero no Muskilda.
Tras estas dos sentencias opuestas, el caso llega ahora al Tribunal Supremo, que lo abordará en pleno, compuesto por diez magistrados, una fórmula reservada para asuntos de especial relevancia jurídica y patrimonial. La decisión será determinante para el futuro de Muskilda y para la gestión de un espacio que forma parte de la identidad cultural, emocional y comunitaria del valle.
La comunidad de cofrades vive este proceso con inquietud, consciente de que el fallo del Supremo podría cerrar definitivamente un conflicto que ha atravesado más de una década y que ha afectado a la organización de actos, a la gestión del lugar y al sentimiento de pertenencia en torno a la ermita.
02/09/2026
Con 38 años, Javier Ortiz de Carlos representa una de esas historias que fortalecen el tejido del valle de Roncal: la de una persona joven que decide apostar por el territorio y emprender un oficio esencial para la vida diaria de los vecinos. Tras formarse como Técnico Superior en Desarrollo de Productos Electrónicos y obtener el carné de instalador de baja tensión, Javier ha dado un giro a su trayectoria para establecerse como electricista en el valle.
Durante trece años trabajó en el mantenimiento de una línea robotizada de soldadura en una fábrica de Pamplona. Más tarde regresó al Pirineo, donde desempeñó distintos trabajos, desde monitor de esquí hasta operario de servicios múltiples. La oportunidad de aprender junto a Marcos Ureña —electricista de referencia en la zona y próximo a jubilarse— fue decisiva para dar el paso.
La transición profesional de Javier nace de una decisión meditada: asegurar la continuidad de un servicio imprescindible en el valle. En cuanto supo que Marcos Ureña se jubilaría, acudió a él para formarse. “Desde el primer día me acogió muy bien, me puso el taladro en la mano y empezó a enseñarme”, explica. Ese aprendizaje cercano, basado en la experiencia y en el trabajo diario, ha sido clave para adquirir seguridad y conocimientos.
Más allá de la técnica, Javier destaca valores que quiere mantener en su propia actividad: el orden, la constancia y el respeto por las instalaciones y por las personas.
Servicios y necesidades del valle
En estos primeros meses, Javier ha detectado una demanda constante: pequeñas averías, cuadros eléctricos, actualización de instalaciones antiguas y trabajos en viviendas, hoteles y bares. Su objetivo es ofrecer un servicio completo, desde reparaciones y reformas hasta instalaciones integrales en viviendas y locales.
La falta de instaladores en la zona convierte su proyecto en una respuesta directa a una necesidad real del valle. Además, ayudas como las del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural facilitan que iniciativas como esta puedan consolidarse.
Emprender en un entorno rural implica retos, como la distancia con Pamplona para obtener material con urgencia. Aun así, Javier considera que las dificultades son las propias de iniciar un negocio por cuenta propia, y que el valle ofrece oportunidades claras: demanda estable, cercanía con los vecinos y la posibilidad de construir una actividad sostenible en el tiempo.
Entre sus objetivos futuros está la especialización en instalaciones fotovoltaicas, un campo en crecimiento que quiere dominar con todas las garantías.
Compromiso con el valle
Javier quiere que los vecinos le conozcan por su seriedad y cercanía: alguien en quien confiar, que responde cuando hace falta y que busca siempre un trabajo bien hecho. Su decisión de dejar un empleo estable para emprender en el valle responde a una convicción personal: “Tenía claro que quería cambiar de vida. Cuando regresé al valle me di cuenta de que este era el camino”.
Agradece la confianza de quienes ya han contado con él y recuerda la importancia de atender cualquier anomalía eléctrica —olores a quemado, sobrecalentamientos o incidencias— para evitar problemas mayores. Ante cualquier duda, recomienda contactar con un profesional.